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NOVEDADES. INVESTIGACIÓN NOVIEMBRE 2015-FEBRERO 2016

1.- Análisis de la situación de las diferentes especialidades en Mediación en España 2016 por el Observatorio de la Mediación OBMED 


2.- Seguimiento de las Nuevas Mediaciones: On Line, Mercantil Internacional,  
Mediación policial, Consumo, Sanitaria, Mediaciones sociales...


3.- Análisis de Datos públicos y privados sobre Calidad en Mediación y los modelos de benchmarking internacionales. Camino a su implementación.


4.- Exposición teórica y casos suscitados en la práctica por los/as mediadores. Contextos jurídicos, problemática, solucionario-prontuario, y protocolos de las nuevas mediaciones.


5.- Análisis y conclusiones de los especialistas del Observatorio y colaboradores. Mediadores en ejercicio, profesores de universidad, jueces, psicólogos etc adscritos.



ACTUALIDAD ENERO 2016


CARTA ABIERTA AL JUEZ DE FAMILIA ESPECIALIZADO EN MEDIACIÓN LUIS AURELIO GONZÁLEZ 

Premiado por el Consejo General del Poder Judicial con el Premio Calidad de la Justicia a las Buenas Prácticas en Justicia. A propósito del artículo en Confilegal "Para que la mediación eche raíces en España necesitamos profesionales bien formados"

     
     Que en Mediación necesitamos personas, bien mediadores/as, bien funcionarios/as de buena voluntad es evidente, pero difícilmente con el puro voluntarismo vamos a conseguir impulsar un vehículo tan necesario y socialmente estructurante.
En primer lugar, es justo reconocer el caso de jueces promediación comprometidos, de mediadores/as intrajudiciales trabajando en muchos lugares del estado, gratuitamente.
Personalmente, no me cabe duda de la buena voluntad y el es-fuerzo enorme de la mayoría de ellos, pero creo que tras comunicarnos con centenares de personas formadas en mediación estos últimos años y múltiples congresos etc a los que hemos acudido tanto yo como mis compañeros/as del Observatorio, toda esta FUERZA no es suficiente.
Hace falta una verdadera voluntad política, una implicación institucional y una autorregulación de los mediadores/as en ausencia del estado, que sólo está a día de hoy, donde sus intereses políticos y económico-personales hacen presencia.
La auto-complacencia de algunos/as actores de la mediación hace flaco favor a lo que debería ser una profesión más allá incluso de un ejercicio profesional ocasional por su necesaria extra-cualificación.
Sin ningún interés, ni mucho menos, en ofender al juez González, creo que las instituciones ( judicatura, entre otras ) no se están poniendo las pilas ante la emergencia social y política de fondo que estamos viviendo.Parecen no entender que este país no solo paga impuestos, sino exige legítimamente de las instituciones ( sus supuestos servidores públicos ) una respuesta comprometida tal como se legisló en el pacto social implícito en la constitución del 78, ya tan deslegitimada por un incumplimiento sistemático tanto de su espíritu como de su letra.
A estas alturas creo que, incluso los que desean mirar para otro lado, no pueden obviar el hecho de los millones de personas que pensamos que este país debe funcionar sí o sí, basado en una estructura eficiente y solidaria, pese a quien pese y, tenemos una convicción firme de llevarlo a cabo por encima de clientelismos y corruptelas.
El Consejo Gral del Poder Judicial ha sido en sus informes el primero en dejar constancia de las muy limitadas mediaciones que se estaban llevando a cabo desde el punto de vista cuantitativo en cada especialidad. Ni siquiera ha entrado en la calidad de éstas, ni en los medios ni presupuestos facilitados, lo cual, por cierto, es esencial a la hora de analizar la realidad. Lógicamente el CGPJ es un instrumento de la partitocracia que los elige y calla todo lo sustancial que puede promover un cambio sustancial, apostando por la mediación como medio estructurador y empoderador de la sociedad civil, tan necesitada de una pedagogía de la resolución de los conflictos pacífica, horizontal y no paternalista.
El experiencia piloto de un año para evaluar la mediación intrajudicial es lógicamente interesante, pero desde el punto de vista analítico-estructural es menos que un muestreo y no tiene trascendencia sociológica ( aquí hablo como técnico en ciencias del trabajo ).Manifiesta que no hay una verdadera voluntad sistemática ni una Hoja de ruta para la implantación reglada de esta disciplina que tanto amamos.
Para la comunidad mediadora, este artículo está lleno de obviedades, pero que la sociedad sí necesita escuchar porque ni siquiera eso llega.
Sí me parece interesante resaltar una parte del artículo: ¿Usted sería partidario de mantener una mediación previa entre las partes antes de iniciar un proceso judicial?. Éste es sin duda uno de los grandes puntos y puede ser decisivo que las partes conozcan la posibilidad de la mediación y esta información previa al menos sea obligatoria. Se resalta la tendencia en Europa, lo cual ya pone en solfa nuestro propio retraso ( estamos al nivel de Malta, Chipre...).
Por otro lado, reducir la mediación al ámbito intrajudicial, y menos cuando ni siquiera está reglado de forma homogénea y equitativa en todo el estado es grave. El "iuriscentrismo" de nuestro sistema deja a un lado las mediaciones sociales más dinámicas y adapta-das a las distintas realidades del día a día por ejemplo de los/as trabajadores sociales, educadores etc.
Resulta muy curioso, que el juez González haga pivotar el éxito de la mediación en nuestra cualificación y a la vez experiencia, lo cual contrasta enormemente tanto con los requisitos de la ley y el reglamento de la mediación civil y mercantil ( y da la pauta sobre el resto de las especialidades ), y con los medios que se nos han ofrecido - por ejemplo desde las universidades etc- para adquirir dicha experiencia.
Por otro lado, el juez elude responder a una pregunta claramente corporativista, y en la que el colectivo de la abogacía parece pretender arrogarse la mediación independientemente de lo conveniente o no de su intervención en el caso y de la necesidad legislativa ad hoc, que en unos casos es esencial y en otros casos absolutamente tangencial. La figura del jurista debe estar presente en primer o último plano, pero la experiencia mediadora internacional es claramente multidisciplinar cuando pretende ser exitosa.
El fondo de democratización que conlleva la filosofía de la mediación es reconocido explícitamente en el artículo y la trascendencia respecto a la mejora sustancial de la convivencia que implica. Se urge a su difusión, y a llegar evidentemente a una cultura de la mediación en nuestra sociedad, lo cual esperemos, al menos lo lleguen a ver nuestros hijos. La buena voluntad parece evidente, pero ahora, ¿cuáles son los medios que la comunidad mediadora nos dotamos para conseguir nuestra implantación efectiva?.

Salvo mejor opinión,
Iñaki Pte-Coordinador del Observatorio de la Mediación OBMED

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Gracias por vuestras aportaciones. Agradecemos los casos prácticos enviados, las problemáticas expuestas a la hora de mediar y los datos institucionales facilitados.